NOTICIA · 10 DE JULIO DE 2026
¡Cómo lo hicimos cuando eras Argentina!

El 9 de julio de 1940 un grupo de guambras fundó el Argentina en una plaza de Quito. Sin saberlo, estaban creando lo que hoy es la Academia azulgrana.
La plaza, los pelados y un embajador
La idea no salió de un directorio ni de una oficina. Salió de la calle. Entre los que correteaban en esa plaza estaba el profesor Arturo Freire, que tuvo la ocurrencia de tocarle la puerta al embajador argentino en Quito, Manuel de Viale y Paz, para pedirle auspicio. La embajada respondió: donó los primeros uniformes, camiseta celeste y blanca a rayas, los mismos colores que hoy todavía asoman en nuestra camiseta alterna.
El nombre no fue casualidad. Esos años, el fútbol rioplatense se miraba con devoción en toda Sudamérica por su toque y su clase. De ahí salió, con el tiempo, el apodo que nos define hasta hoy: la Academia.
De los potreros al primer título
El equipo no tardó en hacerse respetar. En 1940 se coronó campeón interbarrial de Quito. En 1943 ganó la segunda categoría y en 1944 ya estaba compitiendo en la máxima división amateur de la época. Lo que arrancó como una tropa de pelados sin oficio ni beneficio, como se decía entonces, se convirtió en poco tiempo en uno de los equipos a vencer en el fútbol capitalino.
Cuando la ley obligó a cambiar de nombre
En 1953 el Argentina se juntó con Aucas y España para fundar la Asociación de Fútbol No Amateur de Pichincha, la AFNA. Un año después, esa misma asociación dictó una norma que terminaría cambiando la historia del club: los equipos ya no podían llevar nombres extranjeros.
En la asamblea que discutió el nuevo nombre apareció una voz con peso: Galo Plaza Lasso, ex jugador del Gladiador (el equipo que había inspirado la fundación del propio Argentina), ex alcalde de Quito y ex presidente de la República, propuso algo simple y contundente: que el club se llame como la ciudad que representa. El 27 de febrero de 1955 quedó refundado como Sociedad Deportivo Quito.
El primer triunfo de una era nueva
El 10 de noviembre de 1957, ya con la camiseta azul y roja, el Deportivo Quito le ganó 2-1 a Barcelona SC en el estadio de El Ejido, El Arbolito. No era un partido cualquiera: fue el primer partido del torneo profesional ecuatoriano que recién arrancaba. El club nacido en una plaza de barrio terminó abriendo la puerta del profesionalismo en el país.
Por qué esto nos importa hoy
No somos hinchas de un club que nació con plata ni con padrinos poderosos. Nacimos de una plaza, de un profesor con una buena idea y de unos guambras que solo querían jugar a la pelota. El azul y el rojo que llevamos hoy honran a la ciudad, pero el celeste y blanco que todavía aparece en nuestra alternativa nos recuerda de dónde venimos.
Cada 9 de julio no es solo una fecha en el calendario del club. Es el recordatorio de que la Academia empezó siendo pueblo puro, y que la Mafia Azulgrana sigue siendo, en el fondo, esa misma jorga de la plaza que no se cansa de alentar.
